Copyright © 2010 Coral Juan de la Encina
A quien debo yo llamar
Amor con fortuna
Ay linda amiga
Ay que non hay
Ay triste que vengo
Caldero y llave madona
Congoxa más que cruel
Cucú cucú
Daca bailemos carillo
Decidme pues sospirastes
Es la causa bien amar
Fata la parte
Gran gasajo siento yo
Hermitaño quiero ser
Levanta Pascual
Los sospiros no sosiegan
Más vale trocar
Mi libertad en sosiego
Mortal tristura me dieron
Ninguno cierre las puertas
Ojos garços a la niña
Oy comamos y bebamos
Para verme con ventura
Partistes os mis amores
Pedro i bien te quiero
Por unos puertos arriba
Pues que jamás olvidaros
Pues que mi triste penar
Oh, Reyes Magos
Qu'es de tí desconsolado
Razón, que fuerza no
quiere
Romerico tu que vienes
Si amor pone las escalas
Si habrá en este baldrés
Señora de hermosura
Tan buen ganadico
Todos los bienes del mundo
Triste España sin ventura
Una sañosa porfía
Ya no quiero tener fe
Yo me estaba reposando
Quizás si algún día buscando entre legajos encontramos alguna frase referida a Zerbantes, sonreiremos
y seguiremos trabajando. Colocaremos en su lugar “Cervantes” y pensaremos que las faltas de ortografía
o las variaciones del castellano antiguo se cuelan en los escritos. Sin embargo es normal encontrar a
"Juan del Enzina" a "Juan del Encina" o a "Juan de la Encina", incluso a Juan de Encina y seguir
trabajando sin pestañear, entendiendo que nos referimos siempre a la misma persona y que las
variaciones en el nombre se corresponden con las derivaciones propias del lenguaje.
Juan de la Encina es un personaje enigmático, misterioso, con muy poca documentación
sobre su persona y la poca documentación existente es, en ocasiones, controvertida. En
realidad se llamaba Juan de Fermoselle (parece ser que este es uno de los pocos datos
en los que todo el mundo coincide). El sobrenombre “del Encina” es atribuído a la
consideración de que su nacimiento bien pudiera haber sido en “La Encina” o en “La
Encina de San Silvestre”, localidades ambas próximas a Salamanca, aunque, incluso,
hay algún autor que atribuye el sobrenombre "del Encina" al apellido de la madre.
Tambien se ubica su nacimiento en el mismo Salamanca,
concretamente en la calle llamada hoy de Las Mazas.
Por si fuera poco hay quien estima su nacimento en
Fermoselle, localidad de la provincia de Zamora (ello significaría que,
siguiendo la tradición renacentista de colocar tras el nombre el lugar de nacimiento,
bien pudiera no haberse apellidado Fermoselle...).
Con el año de nacimiento hay menos controversia, se sitúa en 1468 o 1469. Se
estima a partir de su Trivagia o Vía Sacra de Jerusalén que compuso en 1519 ya
que en alguno de sus versos indica que tenia cincuenta años cumplidos “Los años
cincuenta de mi edad cumplidos...” (cierto es que es un tanto arriesgado hacer
cronología a través de unos versos, ya que bien podría tener algún año más y
“sacrificarlo” en aras de la métrica). No obstante se dan por buenos estos años.
Incluso hay quien como Cotarelo, hila fino y sitúa su nacimiento el 12 de Julio de
1468 basándose en la apreciación que el chantre de la catedral salmantina hace de "las notas de un
curioso que a fines del siglo XVIII había minuciosamente examinado el archivo de dicha catedral".
Su padre era zapatero lo que condicionaría un nacimiento humilde, sin embargo tambien hay quien se
pregunta si en realidad, en lugar de zapatero no sería dueño de un pequeño gremio, dada la posición
social que alcanzaron varios de sus hermanos. Diego, fue maestro de artes y llegó a catedrático; Miguel,
fue sacerdote de la catedral y Antonio fue procurador.
Juan cursó su bachillerato en leyes en Salamanca. Fue discípulo de Antonio de Nebrija y se
dice que de él adquirió el espíritu renacentista. Su estudios en la Universidad de Salamanca,
como vemos no fueron fundamentalmente musicales, aunque es de suponer que asistiese a las
clases de su hermano Diego, catedrático de música de dicha universidad. Ello unido a la activa
vida musical del ambiente universitario influiría de manera decisiva en la obra musical de Juan
del Encina. Se dice de él que tenía una buena voz de tenor y que por ello entró a formar parte
del coro de la Catedral. Siendo adolescente, recibió las órdenes menores y fue brevemente
capellán en 1490, año en el cambió el apellido Fermoselle por el de Encina.
De la Universidad salió para trabajar en 1492, recomendado por Don Gutierre de Toledo,
como Maestro de Capilla del segundo Duque de Alba don Fadrique Álvarez de Toledo. En
Navidad de ese mismo año representa para los duques, las que vendrían a ser
consideradas el embrión del teatro profano español, sus dos primeras Églogas que no son
sino dos partes o actos de una misma obra; durante la primavera siguiente, en Semana Santa de
1.493 Juan del Encina escribe otras dos Églogas con motivo de las fiestas de la Pasión y de la
Resurrección. En 1494, durante los días de Carnaval, se representan otras
dos obras suyas, ya completamente secularizadas, y durante la noche de
Navidad del mismo año, presentó a los duques su Égloga "En reqüesta de
unos amores", siendo la primera obra suya en la que figura una mujer. Otras
dos Eglogas de Navidad son estrenadas, la primera en la Nochebuena de
1495 y la segunda ,posiblemente, compuesta para la Navidad de 1496.
Tambien es posible que ese mismo año se representase la égloga de Fileno y
Zambardo. Es en 1496 cuando aparece la primera edición de su cancionero
cuya parte más original consiste en unos 60 poemas concebidos para ser
cantados: canciones, villancicos, romances y ocho representaciones. En el
verano de 1497 se representa en Salamanca El Triunfo del amor o
Representación ante el Príncipe don Juan (1497) en el que muestra cómo un
pastor puede llegar a ser seducido. 1497 tambien es considerado el año en el
que se representa la Égloga de Cristino y Febea. Ese mismo año muere
inesperadamente el principe don Juan, del que Juan del Encina había sido
preceptor y emocionado por este hecho compuso su, posiblemente, mejor
obra, la "Tragedia trovada" y en la Noche Buena de 1498 estrena en Alba la Egloga de la grandes lluvias,
en la que ademas de referirse a las aguas torrenciales de ese año, alude a su fracaso en conseguir ser
cantor en la Catedral de Salamanca (Puesto que ocupó Lucas Fernández). De reseñar es tambien el Auto
del repelón que la podríamos considerar como una de sus obras más antiguas.
En 1498 se trasladó a Roma y consiguió beneficios de la diócesis de Salamanca, del
papa Alejandro VI. Posteriormente consiguió la arquidiócesis de la Catedral de
Málaga del papa Julio II a pesar de no ser sacerdote aún. Desde fines de 1508 hasta
1519 dividió su tiempo entre Málaga y la corte papal. En varias ocasiones representó
exitosamente los intereses de la catedral en la corte española pero Roma siguió
siendo su principal residencia. Allí presentó en 1513 su última obra, Plácida y
Victoriano, ante el Papa y otros notables en la casa del cardenal de España. Es
quizás su obra más ambiciosa. Representa en 2.500 versos el desamor de esta
pareja y suicidio de la dama, que, ante las oraciones sacroprofanas de su
arrepentido amante, recibe de Venus el premio de volver a la vida. La obra se
adorna con breves escenas costumbristas de sabor celestinesco.
Encina compuso casi todas sus obras literarias y musicales antes de los 30
años. Su "teatro" presenta, por un lado una continuación directa del Auto
Medieval (Autos de Navidad, Auto del Repelón...) y por otro un ya marcado carácter
Renacentista (Égloga de Fileno, Zambardo y Cardonio; Égloga de Plácida y Victoriano; Égloga de
Cristino y Febea...)
La música era una parte integral de la acción en todas las obras. Normalmente contienen un villancico
cantado y danzado por los actores. Los villancicos eran composiciones poéticas musicales a tres o cuatro
voces, en los que se narraban hechos relevantes tales como la toma de Granada. En su obra musical,
especialmente notables son los Romances con una melodía simple, pero un sentido de profundidad y
sentimiento mucho mayor al de los villancicos.
Se estaba germinando el terreno para la explosión de las humanidades, una o dos generaciones
después, en el Siglo de Oro castellano.
Encina fue ordenado sacerdote en 1519 y realizó un peregrinaje a Tierra Santa para celebrar su primera
misa en el Monte Sion. Ese año el Papa León X le nombró sacerdote de la Catedral de León. Tras la
muerte del Papa en 1521 retornó a España y asumió sus deberes en León, donde permaneció hasta su
muerte. En 1534 su cuerpo fue trasladado a Salamanca y, de acuerdo con sus deseos, fue sepultado
bajo el coro de la catedral.
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